26 octubre 2017

Resiliencia: una capacidad que puede ser entrenada para aplicarse con eficacia

El psicólogo Claudio Carrasco (a la derecha) con un
funcionario asistente a su reciente charla en el MOP.
MOPENSES
Materia fue objeto de la charla efectuada en el Ministerio de Obras Públicas por el psicólogo Claudio Carrasco y a la que acudieron más de 60 funcionarios. 

Durante la charla “Las emociones: la resiliencia, una emoción positiva y eficaz para enfrentar la adversidad”, enmarcada en el Programa de Calidad de Vida del Ministerio de Obras Públicas, el psicólogo de la Dirección de Contabilidad y Finanzas, Claudio Carrasco Opazo, subrayó que los seres actuamos desde la emocionalidad, dado que las emociones mueven, impulsan y aportan energía a las personas. 


“Independientemente sean éstas negativas (miedo, pena, rabia u odio) o positivas (alegría, orgullo, amor o esperanza), es imposible tomar decisiones sin emociones: actuamos desde la emocionalidad”, añadió el relator, quien puntualizó que la idea expuesta se contrapone a la del racionalismo al plantear éste suprimir o controlar las emociones porque perturban la razón.

Un equilibrio: algo así como no exagerar con el optimismo como tampoco llegar al extremo de lo ultra negativo tras aquella situación que me generó una emoción fuertemente negativa, es la clave para adoptar eficazmente la capacidad o habilidad de recuperarme emocionalmente frente a situaciones adversas, conocida como resiliencia.

Y, según Claudio y de acuerdo a un vasto material teórico sobre la temática abordada, la resiliencia puede ser entrenada. No se trata de magia o de un cambio de actitud espontáneo, sino de un entrenamiento sistemático, en que un aspecto elemental como la regulación de las emociones basado en el estilo explicativo, es determinante en la superación de la carga negativa que genera la adversidad.

Puntos de vista más constructivos

El estilo explicativo, según Claudio, se da al hacernos la pregunta de por qué ocurren los eventos. “Es factible aumentar o reducir la intensidad de una emoción. Esto tiene que ver con una restructuración cognitiva: un cambio en la forma de ver la situación y que lleva a reemplazar esa visión por otra u otras más constructivas”, resaltó el profesional. 

Aquella perspectiva cobra bastante fuerza porque, cuando vemos un evento adverso como permanente y global, se trata de una creencia nuestras; es decir, nuestro particular punto de vista sobre la situación.  En cambio aplicar el estilo explicativo “es la forma más eficiente de regularlas, pero requiere de entrenamiento sistemático”, añadió.

La muerte de un ser querido, un fuerte insulto o  un quiebre sentimental, por ejemplo, no tienen solución en el plano de lo concreto pero sí en la perspectiva en que la vida sigue su curso y es necesario protagonizarla con normalidad por nuestro bienestar y el de nuestro entorno cercano. 

Aferrarse a una visión positiva del futuro, valorar y disfrutar lo que se tiene, mantener el sentido del humor y no sentirse víctima, ponerse metas significativas y desafiantes y recordar más a menudo que no somos invulnerables, son algunas de las claves de una adecuada resiliencia.

La charla realizada se enmarca dentro del Programa de Calidad de Vida y de los compromisos del Plan de acción de los Factores Psicosociales, el que considera las medidas de mitigación para enfrentar los riesgos que vulneran nuestra calidad de vida y salud mental.