04 mayo 2017

Partidos completos con historia I: el "mejor Brasil" supera el puzzle uruguayo

Brasil 1970
Sitio Goal.com
DESDE EL CÓRNER
Sabemos que 3 a 1 ganó la escuadra verde-amarilla en la semifinal de México 1970, pero el trámite no fue fácil: pudo ser amargo para Pelé y compañía. Pero una genialidad cambió todo.

Bastó con que, a través de Internet, googleara "partidos históricos de fútbol completos" en formato de vídeo para que un gran listado alusivo apareciera. A su vez, agregué "1970" en una nueva búsqueda y apareció el interesantímo pleito que, en este artículo, comento. 

Se trataba del Brasil-Uruguay del primer mundial de balompié que organizó México. Y me generaba curiosidad no sólo por la circunstancia especial de una Copa del Mundo, sino también por la histórica rivalidad entre ambas selecciones y la presencia de grandes figuras en ambas.

El resultado ya lo sabemos, pero vi el partido entero (a pesar que han pasado casi 47 años). Puse en el título "mejor Brasil" porque, si bien es cierto no hay duda de que era un equipazo (Pelé, Gerson, Jairzinho, Rivelino, Tostao y Carlos Alberto eran sólo algunas de sus figuras) he observado con el curso de los años, de los vistazos y de las lecturas, que no hay unanimidad en algo que en los años 70, 80 y 90 se decía con demasiada soltura: "Brasil 1970 es el mejor equipo de fútbol de todos los tiempos".

Y haber visto el pleito entero entre Brasil y Uruguay, en Guadalajara, es un gran ejercicio por varios motivos: en primer lugar, la comprobación de ratificar que en el balompié de hace cuatro décadas las marcas no eran asfixiantes (a veces quienes defendían dejaban hasta tres metros de distancia en relación al atacante); por lo tanto los espacios para crear eran mayores y, por ende, lo era también el tiempo para armar jugadas y entregar pelotas con ventaja y en posiciones privilegiadas...No se trata de decir que el fútbol de una época X es o fue superior al de otra. Para nada.

Al respecto, podríamos decir que el fútbol actual, dada la marcación "al hueso" que cohabita, tiene como consecuencia inevitable una mayor velocidad del juego y, por consiguiente, menos espacio para crear y menos tiempo para pensar las jugadas. Dicho de otro modo: son otros tiempos.

Luis Cubilla
Sitio Aguanten Che
Marcación férrea y ...cambio de estrategia
Volviendo a este mítico duelo de semifinales en México 1970, los uruguayos aplicaron como estrategia una férrea marcación, sobre todo a las principales figuras brasileñas, de modo tal de ablandarlos física y psicológicamente lo suficiente para salir al contragolpe y hacer daño a la zaga verde amarilla. Y así salió el primer gol (minuto 19): obra y gracia de Luis Cubilla (sin "s" a diferencia del legendario jugador peruano) quien vulnera al portero Felix tras un pase de Julio César Morales (Cubilla, como entrenador, ganó importantes trofeos internacionales al mando de Olimpia) . 

Es relevante resaltar que los celestes tenían una selección fuerte, que dejó una imagen notablemente mejor que la exhibida en Inglaterra 66. Contaba con figuras como el arquero Mazurkiewicz y Matosas, además de los mencionados Cubilla y Morales. Los brasileños, tras el relativamente tempranero gol uruguayo, y antes, lograron anular a Pelé (que casi no se notó en el primer lapso) y Gerson. 

Sin embargo, hubo una jugada clave que me costó advertirla al principio (y que los mismos brasileños reconocieron haberla planificado concienzudamente): en un momento Gerson (mediocampista) se aproxima al capitán del scratch, Carlos Alberto, y le propone cambiarlo a la posición de Clodoaldo (marcador), y viceversa. 

De este modo, Brasil se rearma y reanima. El defensor subió, sin que los uruguayos lo notaran, hizo una pared con Tostao y...¡golazo! El primer tiempo finalizó 1 a 1. En el segundo lapso, los brasileños continúan con su dominio, pero con mayor aplomo y convicción. Así llegan los tantos de Jairzinho, a la media hora, y Rivelino, casi al final; y el mejor "no gol" de la historia: luego de una genialidad de Tostao, el famoso autopase de Pelé, burlando la salida de Mazurkiewicz, y lanzar un balón que por poco rozó por fuera el segundo palo. 

Finalmente 3 a 1 fue el resultado. La verde amarilla logra un dulce desquite contra la selección que le arrebatara el título en el recordado Maracanazo 20 años antes y, tras cartón, se acercaba a saborear su tercer titulo del mundo. Sólo una diferencia: esta vez la Copa sería definitivamente suya.  


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