07 noviembre 2016

Especial Partidos con Historia: Colo Colo-Naval en la liguilla de 1982

Colo Colo-Naval en 1982
Gol de Carlos Rivas
DESDE EL CÓRNER
Con esta sección busco poner un poco de justicia para aquellos pleitos de fútbol que fueron circunstancialmente relevantes porque, después, cayeron en el olvido.

He querido inaugurar esta sección con la alusión a un partido que, muy probablemente, está bastante más que olvidado por la enorme masa que gusta del fútbol. Pero eso es lo que pretendo rescatar acá: simplemente más que una mención a esos pleitos del balompié que tuvieron una altísima relevancia en su momento, pero que después cayeron en la mansudumbre característica del silencio que impone inexorablemente el tiempo.

No es la idea general que me concentre totalmente en partidos de las características citadas, pero sí -y por ningún motivo- busco comentar o contar anécdotas de partidos de alta connotación histórica...Me explico: sería muy fácil citar la final de la Copa Libertadores de 1991 que se adjudicó Colo Colo al dar cuenta de Olimpia; la de 2011 en que Universidad de Chile superó a Liga Deportiva Universitaria para coronar una Copa Sudamericana redonda; o, yendo a algunos recuerdos más frescos, aquéllas finales de la Copa América en que la selección de Chile rompió una maldición de más de un centenar de años sin título y, por añadidura, obtuvo un bicampeonato. No...Insisto: sería demasiado fácil.

El partido que concita mi interés es el último de la Liguilla Clasificatoria a la Copa Libertadores en Chile. Tuvo de protagonistas a Colo Colo y a un sorprendente Naval de Talcahuano. El partido se jugo en el Estadio Nacional en el verano de 1983. Los albos llegaban al duelo con tres puntos a su haber. Habían empatado sin goles con otra gran revelación: Magallanes y habían superado en el clásico a la "U" de Fernando Riera en estrecha disputa: 3x2. A su vez, los "chorreros" cayeron por la cuenta mínima ante los azules y ganaron por el mismo marcador a los albicelestes.

En el partido preliminar, el elenco universitario había goleado a Magallanes 4 a 1, razón por la cual azules, albos y navalinos todavía tenían opciones de acompañar a Cobreloa, el campeón nacional del 82, a la Libertadores del 83.

Cabe resaltar en el partido del que hago mención acá el correcto comportamiento del público: más allá de ciertos folclorismos ciertamente aceptables y algunas "frutas de la estación" lanzadas desde la barra de Universidad de Chile, se nota que por entonces primaba un ambiente más familiar y extremadamente respetuoso: una lección para quienes acuden hoy al estadio con otras finalidades y también para quienes se especializan en hacer comentarios en Internet cayendo en la "tentación" de hablar mal del adversario con un lenguaje de muy bajo nivel.

Jugadores desequilibrantes
Colo Colo-Naval en 1982
Gol de Carlos Caszely
El partido fue de ida y vuelta, conforme al modesto compacto de casi 12 minutos que acá mismo comparto: Ormeño, quien había sido gran figura ante la "U" (había marcado dos goles) y Carlos Caszely (quien hizo un tanto de camarín ante el tradicional rival), nuevamente fueron figuras. Pero es importante añadir la contribución del brasileño Severino Vasconcelos, quien habilitó a Caszely en el primer gol, y Manuel Alvarado, quien dio el pase a Carlos Rivas en el segundo gol. 

Cabe hacer notar que la anotación de Rivas fue un puntapié que pudo dar el volante con una importante cuota de esfuerzo casi acrobático. El primero fue una hermosa jugada, casi de memoria y muy propia de la dupla Caszely-Vasconcelos, que tanto admirábamos por esos años. 

Cristián Saavedra (ayudante técnico de Claudio Borghi hace algunos años) y el arquero Roberto Rojas, el "cóndor", fueron otros grandes protagonista del elenco que adiestraba Pedro García en el duelo ante el equipo de la Región del Biobío. El guardametas se lució con unas intervenciones dignas de un jugador de sus pergaminos (algunos meses después ya sería titular en la selección).     

¿Naval? La escuadra que entrenaba Luis Ibarra hizo una excelente campaña en el torneo mayor, donde estuvo varias fechas invicto y logró estar entre los cinco primeros, requisito esencial para disputar la liguilla. El experimentado guardapalos Manuel Araya (el "loco"), Oscar Arriaza, Ricardo Flores, Oscar Herrera (el "jurel") y Juan Soto eran algunos de los mejores jugadores del cuadro blanquiazul. 

No obstante, había un muchacho de 24 años que ya se destacaba y que, sólo algunos meses después, no sólo iba a ser fijo en la selección sino que se iba a llenar de gloria como jugador de Universidad Católica. Jorge Aravena, el "mortero".