22 junio 2015

Transantiago: todo un clásico

Buses Transantiago
Landay.cl
HISTORIAS DE LA SATÉLITE
Hay un interrogante en el aire cuya respuesta debiese ser la forma de mejorar el transporte público capitalino: ¿qué hacer para evitar que aumente el parque automotor? 

A 8 años de la puesta en marcha del controvertido sistema de transporte, no está de más referirse a sus vigentes flaquezas pero también es hora de refrescar la memoria acerca de sus, a veces, menospreciadas ventajas. Y una voz autorizada es la de un habitante de la Ciudad Satélite de Maipú, como es este humilde servidor, que es usuario del Transantiago.


El Transantiago debutó oficialmente en febrero de 2007. Recuerdo las dificultades que tuvo y, en cierto sentido, todavía tiene. La reclamadera fue casi pacíficamente ensordecedora por la lentitud y la incomodidad de los buses. La forzada algarabía de las autoridades durante la marcha blanca (un año y fracción antes) y el mismo inicio -"ha sido satisfactorio"- me hizo recordar aquella famosa y legendaria caricatura del "camello de tres jorobas", una especie de parodia de "autocensura" como si hubiéramos estado en tiempos de la inquisición:

-¿Ve el camello de tres jorobas? -dice el dueño del animal.

-Pero, señor: tiene dos...Los camellos tienen dos jorobas y en algunos casos una, pero nunca tres -le responde un testigo del animal (de dos jorobas) al dueño de éste.

-Pero, por favor, señor: tiene tres. Fíjese bien.


-Insisto, señor. El camello tiene dos.


-Pero mire -acercándose al oído de su interlocutor, bajando la voz y retorciendo la boca- en el cuello tiene un porotito: ¡son tres jorobas! ¿Ve?

-Entendido, señor: ¡tiene tres jorobas!

En fin: aquél es el clásico ejemplo comunicacional de contar "con vaselina" un cuento (valga la redundancia) a la gente, a fin de que ésta se lo trague; dicho de otro modo, "meter una cuchufleta".

El vaso medio lleno
Sin embargo, el ya clásico y dificultoso debut del actual sistema de transporte público de Santiago, nos invita a ver la parte dulce, el "vaso medio lleno".

Recuerdo un titular de Las Últimas Noticias, en 2002, que rechazaba la actitud propotente de parte importante de los gremios empresariales de la locomoción mayor capitalina (¡qué distinto este titular de LUN con los "merengues" que hoy saca en portada!).

Plaza Maipú
Era como un eco de Ricardo Lagos, el presidente de la República entonces, quien ya proyectaba el fin de las casi olvidadas micros amarillas. Pero tampoco la gente se acuerda mucho de esta nueva muestra de la firmeza de "don Ricky" (apodo que le puso La Cuarta).

A pesar de la presencia de gente que privilegió el trabajo entre cuatro paredes, quienes querían disminuir el número de micros y sacar de circulación a los artistas callejeros y vendedores ambulantes que se suben a éstas, Lagos estaba plenamente convencido que era muy necesario mejorar el transporte público para beneficio de toda la ciudadanía.

Tardó algunos años en que se materializara la promesa. Fue su sucesora, Michelle Bachelet, quien ejecutó aquel debut del Transantiago. Lo logró, con dificultades y un forzado mea culpa por los problemas, pero lo logró. Sólo recientemente Lagos hizo un mea culpa.

¿Cuáles fueron los puntos de favor del sistema?


1-Eliminación de los "cajeros humanos" y portamonedas gracias a la tarjeta BIP!, adminículo que se carga y que evita, además, que el chófer se haga cargo del cobro, los cambios de éste y la caja (ésta última el botín soñado de los delincuentes).


2-Corredores exclusivos en las principales arterias (falta mucho por hacer, sin duda, pero al menos esta infraestructura ha permitido segregar vías para vehículos de locomoción colectiva y vehículos menores).

3-La posibilidad de combinar Metro y micro evitando gastar doble tarifa: sólo algunos pesos más (lo que algunos llamaron la "popularización del tren urbano metropolitano").

4-La concentración del control operativo en sólo una decena de empresas, cada una de las cuales se hizo cargo de un recorrido o un conjunto de recorridos, en lugar de las muchas empresas que competían unas con otras, a toda velocidad, por el corte de boletos en unas pocas arterias ("el fin de una mafia" ha señalado parte importante de los usuarios).

¿Hay cosas que mejorar?
Por cierto que sí. En primer lugar, más infraestructura en materia de corredores, metro y estaciones intermodales; nuevos recorridos, más buses (nuevos y modernos), mejoramiento de frecuencias, mayor equilibrio financiero, mayor regulación operativa, etcétera.

Pero hay una interrogante cuya respuesta es parte de la solución: ¿qué hacer para evitar que aumente el parque automotor? Respuesta posible (aunque a modo de pregunta): ¿disminuimos la cantidad de vehículos particulares que circulan en las horas punta?

Algunos dirán, como agregado, que hace falta un "reseteo mental" de los santiaguinos. Otros argumentarán que hace falta "mayor sentido urbano" y, los restantes, "hacer de nuevo la ciudad". Otros, más etéreos y  optimistas, sostendrán que es necesario "otra forma de construir y hacer ciudad: más amable y con nuevas formas de integrar actividades y áreas"...En fin.

Como bien señala un archiutilizado lugar común, "algo es algo".