17 noviembre 2014

Claudia Huppenbauer: experiencia de mamá en Escuela de Verano

MOPENSES
Funcionaria de Vialidad nos detalla la contribución de la iniciativa de Bienestar en el desarrollo de sus tres hijos.

Las escuelas de temporada del Servicio de Bienestar del MOP tienen como objetivo principal  otorgar a los/as funcionarios/as una posibilidad de solucionar el cuidado de los/as hijos/as de éstos/as en el tiempo estival. Este tipo de programas, especialmente, orienta en sus actividades un marco formativo recreativo donde el respeto y la cordialidad son pilares fundamentales en su desarrollo.


Muchos padres y madres MOP, cuyos hijos/as han acudido a la Escuela de Verano de la cartera, reconocen la contribución de esta iniciativa del Servicio de Bienestar. Ellos/as han sido testigos del crecimiento y el desarrollo personales de los/as menores y, regularmente, se han manifestado muy agradecidos con este programa, cuyas réplicas naturales e igualmente respaldadas han sido la Escuela de Invierno y la Escuela para Adolescentes.

La Escuela de Verano, que se realiza en el Complejo Deportivo MOP de Las Vizcachas, fomenta mucho los juegos entre alianzas con una meta o un premio puntuales, que pueden ser banderas o tesoros dentro de la piscina u otro lugar del recinto, para lo cual hay obstáculos y constantes desafíos al ingenio, todo en un tono amistoso, respetuoso y alegre.  

Otras variantes y una experiencia de mamá
La Escuela de Invierno es una variante orientada al mismo sentido recreativo y educativo al aire libre, pero sin piscina y más enfocada a salir del recinto deportivo e ir a la nieve, por ejemplo. En el caso de la Escuela para Adolescentes se repite este virtuoso esquema, pero en un ámbito más reflexivo y educativo.

No está de más destacar en ellas a un equipo multidisciplinario conformado por profesionales de áreas como asistencia social, psicología, educación física y nutrición.

Los tres hijos varones de Claudia Huppenbauer Castro acudieron a la Escuela de Verano, experiencia que la llena de orgullo como mamá, ya que desde 1994 hasta la fecha ha observado los saltos cualitativos de ellos, consecuencia a su juicio de las enseñanzas del mencionado programa de Bienestar. 

El hijo mayor de Claudia es Jorge, quien hoy tiene 29 años de edad. Le sigue Fabián, quien tiene 15; y el menor: Felipe, de 7 años. Claudia es administradora pública y analista del Departamento de Personal de la Subdirección de Recursos Humanos y Administración  de la Dirección de Vialidad.

-¿Cómo resumes tú esta experiencia al respecto?
-Es extremadamente enriquecedora porque los niños generan lazos súper fuertes de amistad. La generación de Fabián, el del medio, ha mantenido una línea desde ese punto de vista. Este año, con la Escuela de Adolescentes, hubo reencuentros con compañeros que él tuvo en la sala a cuna y el Kinder.

Los chiquillos aprenden a tolerar. El tema de la tolerancia lo empiezan a manejar tremendamente bien, sobre todos con los más chiquititos: asumen roles más protectores, aunque yo lo veo más como mamá de varones.

Las niñas maduran antes y sus intereses se focalizan en otras cosas. En la Escuela de Adolescentes, por ejemplo, los niños todavía quieren hacer actividades al estilo de la Escuela de Verano, todavía en la etapa que en que quieren jugar y motivan a los pequeños.

-¿Alguna experiencia en particular?
-Hay cosas en la Escuela de Verano que me han producido emociones súper fuertes. Hubo un año en que nos hicieron a venir a los papás y las mamás, y nos mostraron imágenes de los niños en las competencias. Ellos no sabían que estábamos nosotros y, de pronto, se produjo el encuentro. 

-Y ustedes observan los aspectos positivos.
-Una se va dando cuenta como los chiquillos están creciendo. Fabián va a cumplir 16. Siguen siendo chicos buenos, tremendamente sanos, no contaminados. La Escuela de Verano juega un rol súper importante. Parte importante de las vacaciones los pasan allí. Además, queda  la tranquilidad y la satisfacción pura para ti de contar allí con gente que está realmente preocupada por ellos.

-¿Cuál sería el mensaje que le darías a los nuevos papás y mamás en torno a este programa?
-Que no duden nunca en enviar a sus hijos a la Escuela de Verano. Es una experiencia tremendamente enriquecedora. Evidentemente  hay niños que no acuden porque están acostumbrados a pasar las vacaciones en las casas de sus abuelos, pero quienes tengan la oportunidad de mandarlos a la Escuela de Verano, no duden en hacerlo. Mis hijos nadan una maravilla gracias a la Escuela de Verano. En el tema del respeto que tienen los unos con los otros, de cómo se respetan ellos cómo niños y, después, como adolescentes; cómo se generan esos lazos, es impresionante. 

-Además, hay un equipo de profesionales especializados
-Siempre he visto comprometidas a las personas que trabajan con la Escuela de Verano y nunca he sabido que este programa esté en riesgo de no hacerse. Se ha habido problemas, se solucionan. Pero han sido pocos. Son bastante rigurosas no sólo en cuanto al comportamiento de los chicos, sino que en aspectos como la alimentación sana, la motivación por el ejercicio, la vida saludable, el pasarlo bien y la convivencia. Todos me dicen que ha sido fantástica como experiencia para los niños.