27 junio 2013

Rico el país 2

escrituravisible.blogspot.com 
EN TERCERA CLASE
Insisto en que no pretendo rendirle un homenaje a Claudio Narea con este título, pero algo hay allí. De partida, nuestro engreimiento y nuestro arribismo como país, nos "facilita" cada cierto ratito a pegarnos "porrazos". Y, ¡caramba!, que duelen. ¿La receta para superar esto? Propósitos nobles, organización y convicción.


La majadería en contra de las incongruencias del sistema -el lucro en la educación, los abusos del retail, la cuestionable reputación de las isapres y de las AFP, por ejemplo- es necesaria. Hablo de majadería porque suena a molestia para una minoría. No estoy dentro de ella. Y, por la misma razón, avalo la necesidad de esa majadería.

Se habla de Asamblea Constituyente, de cambio en la Constitución o, abiertamente, de nueva Constitución. No es factible llegar tan lejos. La mayoría de la vanguardia política no tiene la voluntad de "ir tan lejos" como quieren los líderes de las mayorías que sí quieren cambios profundos y que detestan el establishment.

Siento que, pese a la conciencia de nuestras limitaciones y los deseos de progresar expresados por la mayoría mediante diversas formas, seguimos siendo un país arribista, engreído, extremadamente preocupado por la última tecnología de los artefactos móviles, pero poco y nada preocupado de lo que ocurre alrededor nuestro, incluso en lo relativo a nuestros hijos.

Y eso se detecta en la micro, en el Metro, en las consultas médicas, en el banco, en el supermercado, en la calle y en las expresiones de las caras: algunas afligidas, otras aparentemente tranquilas y, las restantes, muy preocupadas (hay que confesar que algunos, en el plano de disimular lo insatisfactorio, son extraordinarios actores).

Todo esto que he señalado sonará a un amargo conjunto de generalidades, pero sirve de recuento. ¿La solución? Creo que hay soluciones que están al alcance de la mano (aunque muchos la menosprecien), pero no tengo duda que la más simple involucra tres aspectos básicos: propósitos nobles, convicción de cambiar las cosas y organización.




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