22 octubre 2012

Fair Play en el Fútbol: concepto en extinción


Luis Mena
www.ferplei.com

DESDE EL CÓRNER
Los jugadores tienen una gran responsabilidad en evitar que el balompié traspase el tenue límite que existe hoy entre un entretenimiento rentado y una batalla campal o algo por el estilo. En los últimos cinco superclásicos del fútbol chileno eso no se ha entendido del todo bien.
Actitudes apasionadas en el fútbol hay muchas, partiendo evidentemente por aquellas en que los propios hinchas manifiestan, con airada algarabía, el amor por su equipo preferido. Sin embargo, cuando éstas adquieren un tinte de violencia o, al menos, fomentan la misma, se tornan extremadamente peligrosas.

Es allí donde los jugadores tienen una enorme responsabilidad en el sentido de no caer en el juego: es la oportunidad, además, para reforzar la idea de que el fútbol, más allá de la connotación tribal que muchos seguidores y no seguidores tienen de él, es sólo un juego y no más que eso.
Dicho de otro modo los dólares, el prestigio y, en síntesis, la historia y el honor se juegan en la cancha, no afuera. En la cancha los jugadores son partícipes de un juego, quizás con connotaciones de epopeya, pero no más que eso.
Afuera de la cancha sólo valen los gritos de aliento, a veces muy peyorativos, pero no más que eso. Afuera de la cancha no se libra una batalla, sino que la posibilidad de disfrutar un gran espectáculo.
Un “cáncer” y un “tumor”
Ya se sabe que en las barras bravas hay hordas de violentistas: si bien es cierto hay gente que se mimetiza en ellas y no es violenta, si hay grupos que fomentan la violencia dentro y fuera de los estadios. Este “cáncer” hay que cortarlo de raíz. Allí hay responsabilidad de todos: hinchas, jugadores y dirigentes.
Pero, ¡ojo!, que hay un “tumor” que corre el riesgo de agrandarse si los jugadores no asumen responsabilidades al respecto. Ellos tienen la obligación de dar una orientación: proyectar un comportamiento y motivar a una sana convivencia dentro y fuera del espectáculo. Cuando los jugadores contradicen con sus actos todo aquello, corremos el riesgo de que ese nefasto tumor se agrande.
En los últimos cinco superclásicos del fútbol chileno eso no se ha entendido bien. El último clásico del 2011 fue muy violento. En esa oportunidad, Marcelo Díaz tuvo la hombría de reconocer un error y pedir disculpas a la gente de Colo Colo tras agarrarse con sus manos sus genitales como forma de agresión gestual a la barra adversaria.

Carlos Muñoz
www.latercera.com
No ocurrió lo mismo con Sebastián Toro que, con ocasión del “banderazo” (abominable arenga masiva previa a los partidos importantes) un día antes del clásico aludido pisoteó, junto a integrantes de la Garra Blanca, un lienzo con los colores del rival: Universidad de Chile. Lo más curioso de todo es que ni siquiera fue titular para el partido de marras.
Lo festivo y lo frívolo
Lo que ocurrió en el superclásico reciente, jugado este domingo 21, no fue alentador en el plano extrafutbolístico. Por fortuna no todos cayeron.
Si hubiera que hacer una especie de reconocimiento al fair play respecto del superclásico de ayer, los honores se los lleva Luis Mena: ponderado, cauto, respetuoso, sin alardes escandalosos, resaltando el valor de una victoria con dedicatoria a los hinchas pero también poniendo de relieve la jerarquía del rival. ¡Excelente Luis Mena! Mención honrosa: Carlos Muñoz.
En la vereda contraria (es decir, el ANTI-FAIR PLAY), los honores son compartidos entre Álvaro Ormeño, Francisco Prieto y Johnny Herrera. Mención honrosa en esta lamentable categoría: Felipe Flores.
No me parece mal que existan connotaciones festivas respecto de la clásica rivalidad entre dos equipos de fútbol (mofas de la “U” contra Colo Colo por el humillante 5x0 que le propinó la “U” en el torneo anterior, o mofas de Colo Colo a la “U” porque su rival no tiene estadio propio o porque no tiene la Copa Libertadores en sus vitrinas), pero sin caer en la grosería; dicho de otro modo, separar adecuadamente lo festivo de lo abiertamente frívolo.
Lo fundamental es asumir responsabilidades cuando se trata de temas más serios, como evitar la violencia en los estadios. Esto es tarea de todos pero, por sobre todo, de los jugadores y de los dirigentes y en cuota importante.
Para finalizar los dejo con un compacto del último superclásico, no muy completo pero que, al menos, incluye el golazo de Carlos Muñoz, que definió el partido: