31 enero 2012

Sexto sentido: ¿intuición, presunción válida, anticipación...?

Miércoles 23 de julio de 2008 EN TERCERA CLASE

Se trata de una virtud regularmente atribuida al género femenino: "ver" el "más allá" de lo ordinario. El sexto sentido ha sido fundamental. A veces nos ha servido para sortear situaciones difíciles.

He querido comenzar este texto con una serie de preguntas en torno a lo que popularmente es conocido como "sexto sentido". Y lo hago desde mi modesta habitación, aplicando un poco esa especie de eslogan que he querido hacer público en mi Facebook: "Sin especulaciones. Sin cálculos fríos. Sin ambiciones ni egos desmedidos. Privilegiando la alegría de vivir".


Pero también lo hago pensando que hay profesionales, como los psicólogos o los psiquiatras, que claramente son especialistas en el tema y lo han estudiado a nivel académico más profundamente (como otros temas, sin duda, de mayor complejidad).

He querido, a su vez, destacar este texto con una fotografía ecléctica, que enfatiza el tema de los sentidos como un "todo", una especie de resumen de capacidades humanas elementales. Pero también tengo un fundamento de "mayor vuelo" acerca del por qué he elegido esta fotografía: con ella planteo que el "sexto sentido", en cierto modo, supera al resto de los sentidos en su conjunto.

No quiero decir con esto que los otros no sean imprescindibles. ¡Por favor!, sería una ridiculez total, algo desnaturalizado. En el fondo, me refiero a la extraordinaria capacidad del "sexto sentido" de aplicar los cincos sentidos (valga la redundancia) y más. Los sentidos pueden complementarios entre sí, pero el "sexto" los complementa aún más y los enfatiza.

Seré provocativo con un ejemplo, quizás, poco utilizado en estas circunstancias: en un acto que puede ser calificado abiertamente como "romántico", si dos personas de diferente sexo se atraen gracias a la vista, el segundo paso no es necesariamente escuchar o sentir su aroma. Hay algo que se llama "tincada", una especie de corazonada, una presunción; en otras palabras, un "no se qué", que le dice a uno de los participantes de la secuencia que debe acercarse a hablar o, por el contrario, que se van acercarle a hablar...

No lo puedo definir con mayor precisión. Además, cómo no me considero precisamente seductor, difícilmente podría imaginármelo. Sin embargo, aunque suene contradictorio, no me cabe la menor duda que regularmente es así. Si fuera distinto, caeríamos en otra clase relación, la que ya no entra en la categoría necesariamente de romántica...Pero no es necesario mencionar aquello.

"Tacto" como "tino"

En el diálogo entre los dos personajes interesados entra en escena el "tacto", pero "tacto" desde otro punto de vista: tino. En otras palabras delicadeza, sensibilidad, interés mutuo. Escuchar aquí, poner "oído", es determinante. Si, a su vez, el gusto entre ambos es total, la relación funciona y, sin duda alguna, damos origen a un nuevo paso...Las miradas ya dejaron de ser un vulgar "¡bah!, ¡qué bien luces!": las caras buscan algo más y logran que las "mariposas" invadan cada estómago invulucrado...

No se trata de una comida, tampoco de un evento social más, sino de una atracción sin límites, en la que ya no caben más palabras...¿Para qué?.

El deslizamiento de las manos es fundamental. Ahí entra en escena el otro "tacto": cómo me muevo, qué toco, ¿sólo beso o acaricio?, ¿necesito algo más?...Pero hay algo casi simultáneo: un rico aroma, no necesariamente un perfume. Aquí la subjetividad es total y, quizás, ni siquiera categorizable. Un juego casi igual al "todo vale" empieza a dominar los cuerpos. El instinto es total...Prácticamente nada importa y, lo que resta, es disfrutar. Como diría Ricardo Arjona, "para que les voy a contar lo que hicieron en la alfombra"....Ahora, si hubo regularidad en el tiempo, ése ya es otro cuento.

Entonces, ¿qué ocurriría si no existiera aquello que llamamos "tincada", "corazonada" o "presunción"?...A lo mejor lo que entra a la vista sólo entra a la vista. Y punto. Quizás un "rico" aroma humano sólo quedaría en eso...El "sexto sentido", en tales circunstancias, no cabe. ¿Cuándo opera con éxito?: cuando aquello que denominamos "no sé qué" o "inexplicable" nos "desbloquea" y "penetra" nuestros cuerpos, descubriendo aspectos de los seres humanos y de las cosas que, con los cinco sentidos elementales, simplemente no podríamos detectar.

Para finalizar los dejo con un "temón" del grupo estadounidense The Doobie Brothers, en el período en que tuvo a Michael McDonald como su cantante:




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