01 septiembre 2010

…"Forrest Gump” por gloria y “Pulp Fiction” por historia


CINE SIN TIEMPO NI ESPACIO
A principios de 1995 ambas películas acaparaban las principales nominaciones de los premios Oscar. Recuerdo a Tarantino visiblemente molesto por no haber obtenido la categoría principal. Sólo pudo quedarse con la correspondiente al mejor guión original (escrito por él y Roger Avary). Sus seguidores tampoco ocultaban su desazón…Pero a mí me gustó más Forrest Gump, que finalmente fue elegido el mejor filme para la academia hollywoodense.

Me causa siempre mucha gracia recordar a mi profesor de Periodismo de Espectáculos en tiempos de la universidad: el destacado periodista del rubro y ex editor de esa área en La Tercera, Rodolfo Arenas. Corría 1995, el punto intermedio de lo que algunos historiadores de nuestro “Chilito lindo”, como Alfredo Jocelyn Holt, consideran el período más frívolo de la historia del país: 1993-1998 (para ser más exactos entre la campaña presidencial de fines de 1993 y la detención de Augusto Pinochet, por ahí por Agosto de 1998, en Londres).



Simpático y divertido, recuerdo cuando Rodolfo en plena clase nos preguntó a un grupo de alumnos si habíamos visto “Pulp Fiction”, la película de Quentin Tarantino que era aclamada por la crítica y que gozaba de un éxito de público nada despreciable en las salas de cine. No deben haber estado presentes más de 5 alumnos en la clase (era un curso electivo) y, cuando el pleno respondió con un nervioso y risueño “no”, el docente se limitó a decir graciosamente: “¡mejor no me hablen!”, lo que evidentemente generó las risotadas de rigor.

Me acuerdo que varios compañeros que estudiaban nuestra carrera, pero que estaban en un curso de otra promoción, alucinaban con la película de Tarantino, quien había adquirido prestigio como director de cine independiente y, en efecto, en aquel entonces, ya era todo un consagrado. Recuerdo que tanto ellos como Rodolfo "rallaban la papa" con “Pulp Fiction”, “Los Perros de la Calle” y otras cintas del laureado realizador.

Seres vacíos

Me acuerdo que en una telenovela chilena, el actor Juan Pablo Sáez interpretaba a un joven que atendía público en un negocio de arriendos de películas y, para no ser menos que todos los devotos de Tarantino, trataba de seducir el interés de un cliente diciéndole que “Pulp Fiction” era “lo máximo” y que, en el fondo, el mensaje que dejaba el filme era que “como humanos, somos seres vacíos”…Sin duda, la expresión es tan fuerte como disperso su sentido.

Lo cierto es que Tarantino se ha caracterizado por desarrollar un cine donde las emociones fuertes, la crudeza y la sangre sobresalen en la epidermis de cada cinta. Sin embargo la agresividad, la violencia, los vicios, el sadismo, la mentira y la falta de discernimiento entre lo bueno y lo malo, entre lo legal y lo abiertamente delictivo, son sólo cáscaras o armaduras de seres débiles, llenos de complejos, infelices y “vacíos”, como bien señalaba el personaje encarnado por Sáez en la televisión en relación a "Tiempos Violentos" (como era promocionada "Pulp Fiction" en castellano).

Tarantino no obtuvo el Óscar, pero al menos logró la Palma de Oro en el Festival de Cannes. ¿El elenco?...Pese a ser independiente, llama notablemente la atención: John Travolta, Samuel L. Jackson, Uma Thurman, Harvey Keitel, Rossana Arquette, Cristopher Walken y Bruce Willis, entre otros, sobresalen en la cinta.

Forrest Gump: los “gringos” riéndose de sí mismos

Pero a mí, definitivamente me gustó más “Forrest Gump”. Me acuerdo que mi hermana la catalogó como una especie de “parodia de los gringos”. Y creo que tenía razón. La película protagonizada por Tom Hanks (Forrest Gump), quien obtuvo con esta película su segundo Oscar consecutivo como mejor actor, caricaturiza el sueño americano.

Pero no se trata de una caricatura en el estricto sentido de la palabra. Creo que los “gringos” tienen una extraordinaria capacidad de reírse de sí mismos. Y esto es lo que ocurre con “Forrest Gump”. En el fondo, el filme tiene el valor de devaluar (valga la redundancia) pero a su vez reforzar aquellos rasgos del ciudadano estadounidense que, de acuerdo al mismo relato sempiterno de Hollywood, lo llenan de orgullo. Por fortuna, la Guerra de Vietnam adquiere otra connotación.

Y esos rasgos no son pocos: ser el primero, por lo menos en algo, en el colegio; conquistar a la mujer de sus sueños, aunque pasen muchos años; ser un gran ídolo deportivo; ser un héroe de guerra y empapelado de medallas; transformarse, a punta de esfuerzo, en un gran empresario; ser un símbolo de esperanza para toda una nación y proyectar una imagen de hombre muy generoso, por ejemplo. No tengo duda que estos ingredientes transformaron a “Forrest Gump” en todo un éxito de taquilla.

Venciendo los obstáculos

Lo más curioso de todo es que todos estos atributos se destacan en un hombre especial, más que común y corriente: con un coeficiente intelectual que, originalmente, no le permite ingresar a la escuela cuando pequeño, la tesonera porfía de su madre -interpretada por la incombustible Sally Field- logra el “grano de arena” adicional para vencer el primer obstáculo de su vida.

El resto de los "diques" siempre consistieron en vencer los prejuicios y la indiferencia del resto de los mortales. Destacan en este impulso el papel que juegan personajes como el teniente Dan (Gary Sinise), “Bubba” (Mykelti Williamson) y, la enamorada de Forrest, Jenny (Robin Wright Penn).

Este filme incluye divertidas apariciones, vía montaje digital, de John Lennon y los presidentes Nixon, Kennedy y Johnson. También aparece la figura deliberadamente distorsionada de Elvis Presley cuando Gump era pequeño. La historia de Estados Unidos durante cuatro décadas (50-80) está claramente resumida.

“Forrest Gump” obtuvo seis premios Oscar incluyendo mejor película, mejor actor y mejor director (Robert Zemeckis). La banda sonora es otro punto plenamente destacable: The Doors, Creedence Clearwater Revival, Lynyrd Skinyrd (“Sweet Home Alabama), entre otros exponentes, suenan a lo largo de la cinta.