20 noviembre 2017

Cine sin tiempo ni espacio: "Las ovejas no pierden el tren" (2015) o...algo así como los momentos y las decisiones en la vida

"Las ovejas no pierden el tren" figura como "comedia" en la página de inicio de la popular plataforma de pago que uso para ver películas. Pero aquello no es completamente exacto. Creo que le calza mejor el rótulo de "drama" (aunque no soy muy amigo de calificar los filmes por sus características más visibles).

Y lo señalo no sólo porque crea que la vida de pareja en el amor, una de las materias centrales de la cinta española, padezca del lugar común de los altibajos. Hay más que eso, pero hay que ir por partes. 

Hay una secuencia, entre los primeros minutos del largometraje, donde tiene lugar una masturbación frente a un notebook y, aquella, por sí sola da la idea de impulso a la risa fácil. Por cierto "Las ovejas no pierden el tren" puede generar una tendencia a la carcajada, pero no se queda ahí.


13 noviembre 2017

Un dilema de niñez en torno a Focus

EL ROBUSTO SEÑOR ROCK
Orestes se había quedado pensativo la noche anterior. Su hija de ocho años de edad, Simona -muy atenta y cómplice a los gustos musicales de su padre- le formuló una pregunta casi de seminario: "¿por qué de Focus, siendo un grupo tan power, se ha hablado siempre del guitarrista y del tecladista, y no tanto de los otros?". 

La consulta de la pequeña no era menor: Thijs van Leer -quien, además del órgano, también toca flauta traversa, canta a menudo al estilo tirolés y es, en cierto sentido, el líder la banda holandesa- y Jan Akkerman -un guitarrista que siempre ha sido considerado entre los mejores del rock progresivo, no sólo setentero- son sólo dos de los 20 integrantes que ha tenido la agrupación en su rico historial. "!¡20!", se alarmaba Orestes al chequear datos al respecto en Internet.


06 noviembre 2017

"Los detectives salvajes" de Roberto Bolaño: a casi de 20 años de su publicación, más clásico que ayer

El recordado escritor nacional rompió esquemas con la gruesa novela de diversos personajes, prolongadas persecuciones y múltiples formas de interpretar. 

Una de las primeras sensaciones que me produjo la novela "Los detectives salvajes" de Roberto Bolaño, fue encontrar cierta familiaridad entre García Madero y  mi persona. No fue porque necesariamente me sintiera un adolescente y a la vez un proyecto de escritor, sino porque yo, a los 17 años (edad del personaje), tenía gustos definidos pero no muchas definiciones (valga la redundancia) en torno al actuar de mi vida, al igual que el muchacho.

Bolaño, fallecido en 2003 a los 50 años de edad, es objeto constante no sólo de admiración, sino también de reportajes, estudios y tertulias (y lo seguirá siendo). Aunque suene tosco decirlo, el personaje da para mucho.

El libro, publicado en 1998 y con importantes distinciones en la inmediata posteridad, tiene ese mismo espíritu: la inquietud, la búsqueda. Cesárea Tinajero no es necesariamente una diva pero sí un objeto de deseo y, a su vez, Ulises Lima y Arturo Belano, dos hombres deseosos no sólo de algún tipo de tesoro, sino de identidad de la que enorgullecerse.